Misal Dominical

21 de Junio de 2026

 

XII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

ORACIÓN COLECTA

Señor, concédenos vivir siempre en el amor y respeto a tu santo nombre, ya que jamás dejas de proteger a quienes estableces en el sólido fundamento de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo…

PRIMERA LECTURA

[El Señor ha salvado la vida de su pobre de la mano de los malvados.]
Del libro del profeta Jeremías 20, 10-13
En aquel tiempo, dijo Jeremías: “Yo oía el cuchicheo de la gente que decía: ‘Denunciemos a Jeremías, denunciemos al profeta del terror’. Todos los que eran mis amigos espiaban mis pasos, esperaban que tropezara y me cayera, diciendo: ‘Si se tropieza y se cae, lo venceremos y podremos vengarnos de él’.
Pero el Señor, guerrero poderoso, está a mi lado; por eso mis perseguidores caerán por tierra y no podrán conmigo; quedarán avergonzados de su fracaso y su ignominia será eterna e inolvidable.
Señor de los ejércitos, que pones a prueba al justo y conoces lo más profundo de los corazones, haz que yo vea tu venganza contra ellos, porque a ti he encomendado mi causa.
Canten y alaben al Señor, porque él ha salvado la vida de su pobre de la mano de los malvados”. Palabra de Dios.

SALMO RESPONSORIAL del salmo 68

R. Escúchame, Señor, porque eres bueno.

Por ti he sufrido oprobios y la vergüenza cubre mi semblante. Extraño soy y advenedizo, aun para aquellos de mi propia sangre; pues me devora el celo de tu casa, el odio del que te odia, en mí recae. R.
A ti, Señor, elevo mi plegaria, ven en mi ayuda pronto; escúchame conforme a tu clemencia, Dios fiel en el socorro. Escúchame, Señor, pues eres bueno y en tu ternura vuelve a mí tus ojos. R.
Se alegrarán, al verlo, los que sufren; quienes buscan a Dios tendrán más ánimo, porque el Señor jamás desoye al pobre ni olvida al que se encuentra encadenado. Que lo alaben por esto cielo y tierra, el mar y cuanto en él habita. R.

SEGUNDA LECTURA

[El don de Dios supera con mucho al delito.]
De la carta del apóstol san Pablo a los romanos 5, 12-15
Hermanos: Por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado entró la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron. Antes de la ley de Moisés ya existía el pecado en el mundo y, si bien es cierto que el pecado no se castiga cuando no hay ley, sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, aun sobre aquellos que no pecaron como pecó Adán, cuando desobedeció un mandato directo de Dios. Por lo demás, Adán era figura de Cristo, el que había de venir.
Ahora bien, el don de Dios supera con mucho al delito. Pues si por el pecado de un solo hombre todos fueron castigados con la muerte, por el don de un solo hombre, Jesucristo, se ha desbordado sobre todos la abundancia de la vida y la gracia de Dios. Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Jn 15, 26. 27

R. Aleluya, aleluya.
El Espíritu de verdad dará testimonio de mí, dice el Señor, y también ustedes serán mis testigos.

R. Aleluya.

EVANGELIO

[No tengan miedo a los que matan el cuerpo.]
Del santo Evangelio según san Mateo 10, 26-33
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: “No teman a los hombres. No hay nada oculto que no llegue a descubrirse; no hay nada secreto que no llegue a saberse. Lo que les digo de noche, repítanlo en pleno día, y lo que les digo al oído, pregónenlo desde las azoteas. No tengan miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman, más bien, a quien puede arrojar al lugar de castigo el alma y el cuerpo. ¿No es verdad que se venden dos pajarillos por una moneda? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae por tierra si no lo permite el Padre. En cuanto a ustedes, hasta los cabellos de su cabeza están contados. Por lo tanto, no tengan miedo, porque ustedes valen mucho más que todos los pájaros del mundo.
A quien me reconozca delante de los hombres, yo también lo reconoceré ante mi Padre, que está en los cielos; pero al que me niegue delante de los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre, que está en los cielos”. Palabra del Señor.

ORACIÓN DE LOS FIELES:

Cristo nos enseña a no tenerle miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma; por eso queremos fortalecernos espiritualmente para así vencer el pecado y vivir la gracia que Dios nos ofrece.

Respondemos a cada petición:

R. TE LO PEDIMOS, SEÑOR.

  • Te pedimos, Señor, por tu Iglesia, el Papa, los obispos, los sacerdotes, los misioneros, los religiosos, las religiosas y los seminaristas para que, con la fuerza de tu gracia, no teman las dificultades que el mundo les presenta y sigan cumpliendo, con amor, su tarea de evangelización. Oremos.
  • Te pedimos, Señor, por nuestro país y por nuestros gobernantes para que, con la fuerza de tu palabra, trabajen por el progreso de nuestras comunidades, promoviendo la paz y la justicia social. Oremos.
  • Te pedimos, Señor, por las familias de nuestra comunidad para que, con la fuerza de tu amor, sepan vivir la unidad y la paz en sus hogares, y así superar las crisis y dificultades. Oremos.
  • Te pedimos, Señor, por los papás y abuelitos de nuestra comunidad, a quienes celebramos hoy de manera especial; ayúdalos a agradecer el don de la paternidad para que, con la fuerza de tu amor de Padre, sepan vivir la unidad, la fe, la esperanza y el perdón, y así lo transmitan a su familia. Oremos.

Gracias, Señor, Dios nuestro, porque siempre nos escuchas. Ayúdanos a escuchar tu palabra con el corazón, para que nunca nos avergoncemos de nuestra fe, sino que confesemos siempre, con valentía, tu nombre ante los demás. Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, este sacrificio de reconciliación y alabanza y concédenos que, purificados por su eficacia, podamos ofrecerte el entrañable afecto de nuestro corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Renovados, Señor, por el alimento del sagrado Cuerpo y la preciosa Sangre de tu Hijo, concédenos que lo que realizamos con asidua devoción, lo recibamos convertido en certeza de redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.